Historia de Rogelio Arenas
Rogelio Arenas despertó esa mañana cayendo libremente hacia la Tierra, a toda velocidad y sin paracaídas. En un traje gris típico de martes en la oficina, Arenas se puso a gritar y llorar desconsolado frente a la visión de una dolorosa e inevitable muerte, mientras descendía como un pesado meteoro. Ningún ridículo esfuerzo por salvarse pudo remediarlo.
Hasta que, casi como de la nada, tuvo una súbita intuición: la verdad era que no solo no se llamaba Rogelio Arenas, sino que ni siquiera era un homo sapiens en el sentido estricto del término. Por el contrario, se trataba de un diomedea epomophora, o albatros real, blanca ave con extraordinaria capacidad de vuelo.
Habiendo descubierto esto, el albatros abrió sus enormes alas y comenzó a planear delicadamente por sobre los calmos océanos del mundo, sacudiéndose con un veloz movimiento de cabeza aquella rara idea que tuvo por un instante.
Otras versiones de esta historia cuentan que Rogelio Arenas cayó irremediabemente a tierra, y su cuerpo estalló en una amorfa masa de tripas y huesos, con solo su corbata para reconocerlo. Una menos popular variación explica que en realidad Rogelio Arenas no era un albatros sino una gallina que se creía albatros, y por más que intentó volar con sus pequeñas alas, el esfuerzo fue en vano y no pudo salvarse de tan terrible sentencia.
4 comentario(s):
eso es como despertarse sabiendose una mujer, tocandose los senos.. convertirse en puta y luego de un tiempo descubrir que nunca fuiste una mina...
El señor S
Buen microrrelato...las letras avanzavan a ritmo ultra veloz en mi cabeza. Muy bueno!
pd: la mejor metamorfosis eso sí es la de gregorio samsa. Nada más bizarro que despertar como bicho.
Tiene un toque de cuento infantil, en todo el buen sentido que ello implica.
Espero que esta noche no sueñes con insectos. Por lo menos, la mosca ya no está en la pieza.
Nice dreams and a kiss.
yo también lo sentí infantil, también en el buen sentido. me pregunto por qué se llama rogelio arenas.
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